Lo Precioso de Lo Vil (Devocional del día)

Una semana ha iniciado, y con ella, las misericordia del Señor, han sido renovadas.El día del Señor ha pasado, y con junto con Él, nos llevamos el gozo de haber escuchado Su Voz a través de Su Palabra. ¡Qué hermoso privilegio tenemos como Sus Hijos de poderle escuchar! ¡Qué dicha el poder tener el honor que El Señor no deje de insistir con nosotros llamándonos e invitándonos a servirle! Pero ahora, con el haber escuchado Su Palabra, viene asimismo la responsabilidad de tomar en nuestros corazones lo aprendido y ponerlo por obra.

¿Cuántos no quisiéramos en veces el quedarnos en la comodidad de la iglesia? En ese lugar donde estamos “a salvo del peligro“, donde tenemos la compañía de los hermanos, de los hijos de Dios, que, aunque imperfectos, no dejan de ser sus hijos. Muchas veces no quisiéramos volver a las casas, las labores, escuela, donde se encuentran compañías y en ocasiones, personas que no son de edificación para nosotros. Queremos la comodidad de las enramadas del monte de la Transfiguración, pero no queremos bajar del monte para enfrentarnos a la realidad del mundo caído que necesita de Dios.

El Señor nunca nos mandó a vivir en una “burbuja de espiritualidad“, sino que nos mandó a vivir en éste mundo aunque no somos parte de Él. Nos mandó a habitar en medio de éstas tinieblas, aunque somos hijos de Su Luz. No, la luz no brilla entre más luces, sino en medio de las tinieblas. Y es ahí donde entra nuestro papel. El Señor desea que en medio de toda la vanidad de éste mundo, de las palabras ociosas, la burla, el vituperio, el maltrato y las injusticias que pudieran cometerse contra nosotros, aún así, seamos como Él, pero no sólo eso, sino que El Buen Señor nos invita al arrepentimiento de nuestros pecados, a la restauración y a que, si proclamamos Su Buen Mensaje, seremos como Sus Labios. Si dejamos atrás las cosas vanas de ésta vida que pudieran impregnarse en nuestros labios y que muchas veces fascinan nuestros ojos, y aún así, proclamamos Su Verdad, seremos como Su Boca que habla la justicia.

No, no hemos de volvernos como ellos para ganarlos, sino que iremos contracorriente, desafiando lo que el hombre piensa imposible, lo que ellos ven como locura, lo que consideran poco común, con las fuerzas del Señor, con el fin de que volteen su mirada, y vean, y lejos de nosotros fatigarnos al ver a todo el mundo como mancha de peces yendo en dirección de destrucción, vean el buen vivir que Cristo nos dio, y puedan ellos también rogar por salvación, para que ellos puedan convertirse.

No debemos dejar que éste mundo nos adapte a él, sino debemos buscar
“Que toda la tierra sea llena del conocimiento del Señor, así como las aguas cubren la mar”.

 

#PrimeroLaBiblia

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