Palabras bien guardadas

 

No es novedad que El Señor hable así a sus siervos. Ezequiel no era el primer profeta ni el último al que Dios le decía que “guardara esas Palabras en Su Corazón”.

Esto nos muestra el carácter de Dios en cuanto a la importancia de Su Palabra. Dios no quería que los profetas olvidaran el mensaje que tenía que dar a un pueblo o a su pueblo, con el fin de advertirlos de la destrucción, y por tanto mandaba a que Guardaran esas Palabras y que asimismo ellos también abrieran sus oídos no sólo para recordarlas sino para hacerlas.¿No debemos nosotros, como creyentes tener el mismo celo por la Palabra de Dios y El Mensaje del Evangelio? En aquél tiempo se daba un mensaje en el cual Dios advertía de destrucción a las naciones o a Israel en caso de no poner oído y atención a Sus Palabras y lo que Él mandaba con el fin de evitar el mal. Por tanto, los profetas debían tener siempre ese mensaje en cuenta, ya que, como Atalayas, si olvidaban el mensaje, y venía la destrucción, la sangre vendría a ser cobrada de la cabeza del mensajero. ¿No es el Evangelio un mensaje aún más poderoso? ¿No anuncia el ser librado del peor castigo, pero asimismo anuncia unas Buenas Nuevas de Bienestar y misericordia aún mayores que los mensajes anteriores?

Si tenemos en mente la seriedad del Mensaje que Da Dios para con los hombres, atendiendo a lo que sucederá con los oyentes, en caso de no obedecer, pero asímismo, de la Bienaventuranza en caso de atender, habremos hecho bien la Voluntad del Señor, y habremos sido unos buenos atalayas del Señor Jesús.

No debemos en ningún momento, tener menos compromiso que aquellos hombres de Dios de la antigüedad en cuanto al mensaje.

¡Que El Señor ponga en éste Día Su Palabra en Tu Corazón y abra tus oídos para que la Escuches, y ponga entereza en tu corazón para Proclamarla!

 

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