La Volutad de Dios y el Dolor | Devocional Dominical

Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios mío;
Tu ley está dentro de mi corazón.”
Salmos 40:8 NBLH

¡Día del Señor!

Estas palabras son tan bellas que parecen haber sido escritas en un momento de exaltación espiritual, en el cual, el autor experimentaba el gozo de la voluntad de Dios en su vida. Sin embargo la realidad es otra. El Salmo es escrito en medio de un dolor intenso y de una angustia grande, y es mayor aún el eco que resuena a futuro, puesto que este Salmo es usado para aplicarse a la vida del Cordero de Dios mismo.

El autor de Hebreos nos enseña cómo es que este Salmo, evoca las Palabras de Cristo mismo, preparándose para ir a la Cruz. Entrando al mundo dice esas Palabras, y aunque en el Jardín del Getsemaní la oración de “Pase de mí esta copa” fue rechazada, Cristo mismo de alegra de hacer la voluntad de Dios.

En la vida hay muchos momentos de dolor, en los cuales, incluso, por causa de obedecer La Palabra del Señor, lleguemos a experimentar un profundo dolor en nuestros corazones. Sin embargo, vemos en el ejemplo de Jesús, la dicha de poder hacer la voluntad de Dios, aún si esto nos lleva al Gólgota.

¿Cómo pudo deleitarse? Isaías nos dice que Cristo vio el fruto de Su Aflicción y quedó satisfecho. Pudo ver la Resurrección, a Su Pueblo y saber que el sacrificio no sería en vano. Es la certeza del bien porvenir, lo que los hace amar el hacer la voluntad de Dios.

¿Nos deleitamos en Su Voluntad? Ninguno de nosotros tendrá que beber un trago tan amargo como el que bebió Jesús, ni tampoco tendremos que redimir a ningún pueblo, sin embargo, cada quien, en su pequeño Getsemaní, debe entender que el hacer la voluntad de Dios, tendrá un fruto de bien y abundancia, ya que cada dificultad nos enseña a imitar más el carácter de Jesús.

Toma esta Palabra y deléitate en hacer Su Voluntad, sabiendo que nunca serás abandonado y que Tu Postrer estado, reflejará con mayor gloria la imagen e Jesús.

¡Que el día de hoy puedas ir a la Casa de Dios y dejar tus cargas en Él, y pueda saciar tu corazón El Buen Señor de modo que te alegres de hacer Su Voluntad¡ Que la gracia del Señor esté con ustedes.

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